Señales de alerta (comunes)
- Juegas para “recuperar” pérdidas o te cuesta parar.
- Ocultas el juego, mientes o discutes por este tema.
- El juego afecta tu trabajo/estudios, sueño o estado de ánimo.
- Pides dinero prestado, vendes cosas o acumulas deudas para jugar.